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  • mateoespaillat

Una mayor participación ciudadana contribuye en la mejoría del gobierno

Tuve el honor de servir como legislador en el periodo 1998-2002, en aquel entonces incluso la estructura física del Congreso era distinta, más limitada comparada con la actual. Los legisladores no teníamos oficina, asistente legislativo o alguna facilidad para ejecutar nuestro trabajo con la calidad actual, la modernidad era un aspecto ausente. A pesar de estas condiciones, al contrastar mi pasado y el presente período, considero que lo más importante es que la ciudadanía se ha empoderado y conoce más sobre nuestra labor.

Hoy en día contamos con una población que da seguimiento al trabajo y rendimiento de sus representantes en el Congreso Nacional, sobre todo en los últimos años existe mayor atención tanto de medios de comunicación como los ciudadanos sobre la productividad de un legislador, una acción favorable para que los legisladores accionen con conciencia, criterio y ética.


La población debe vigilar a sus congresistas, existen diversos mecanismos para interactuar y pedir rendición de cuentas. Me alegra cuando los ciudadanos me cuestionan sobre las responsabilidades de un legislador y mis acciones como tal. Muchos de los proyectos que presentaré surgieron incluso de las inquietudes de personas que no están vinculadas con grupos sociales o políticos, pero que me escribieron por las redes sociales o se me acercaron. , Por esta razón creo en que cualquier gestión abierta,la ciudadanía contribuye en la mejoría de nuestro sistema y el Congreso no es la excepción. La ciudadanía debe estar atenta a las acciones del mismo, pues de ahí salen las leyes que regulan la vida de cada ciudadano.


Me trae alegría que muchos jóvenes que se mantenían ajenos a la política hoy en día se involucran en ella, tienen la facilidad para poder informarse. El interés de conocer las problemáticas del país y poder contribuir en sus posibles soluciones incrementa, estoy seguro de que esto despierta en muchos el deseo de ser servidores públicos, o incluso llegar al Congreso Nacional para representar a sus demarcaciones. Fue este mismo deseo de servir y cambiar a mi país que me inició como servidor público a los 24 años. El ver esta pasión en cada vez más personas me llena de optimismo, y es mi compromiso mantenerla viva y servirle de ejemplo.

Esta misma pasión e interés la veo en muchos de mis homólogos. Tenía 39 años cuando inicié mi primer periodo como legislador, era el séptimo más joven dentro del grupo de diputados, 22 años después, en este actual Congreso ingresaron 20 diputados con menos de 35 años. El grupo de jóvenes en la Cámara Baja proporciona energía y una perspectiva diferente a nuestro Congreso, sobre todo es visible que es una juventud de hombres y mujeres preparados y comprometidos con el bienestar de la nación, esto contribuye a que el Congreso siga mejorando.


El poder legislativo tiene que trazar las pautas de desarrollo y fiscalización a los demás poderes del Estado por esta razón es el primer poder del Estado. Por ello necesita la voz y los ojos de los distintos grupos para consensuar el rumbo que tomaremos como país.


Los diputados y senadores somos los representantes del pueblo ante el Congreso Nacional, considero que en cada legislador debe existir un compromiso individual donde el objetivo sea representar éticamente los intereses de nuestra demarcación, dejar huellas, con las intenciones de mejorar nuestra república. Un legislador debe tener conciencia de que es quien encabeza la fila de los que representa y debe rendir cuentas a estos, servirlos y servir a la nación.

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